jueves, 2 de diciembre de 2010

CAMBIOS FÍSICOS

Algunos cambios típicamente asociados al envejecimiento son obvios aún para un observador casual. La piel de los ancianos tienden a palidecer, se cubre de manchas y pierde elasticidad; a medida que desaparece cierta cantidad de grasa y de músculos, la piel puede arrugarse. Las venas varicosas de las piernas son muy comunes, el cabello de la cabeza se vuelve blanco y más escaso, y el vello del cuerpo se torna más áspero. Algunos cambios menos visibles afectan los órganos internos y los sistemas corporales, así como el cerebro y el funcionamiento sensorial, motor y sexual.

Cambios orgánicos y sistemáticos

Los cambios fisiologicos en la edad adulta tardia son bastante variables; muchas de las perdidas asociadas comúnmente a la edad pueden ser efectos de enfermedades, y no causas.

Envejecimiento del cerebro

En las personas ancianas saludables y normales, se producen pocos cambios en el cerebro y éstos no afectan mucho su funcionamiento. Después de lso 30 años, el cerebro pierde peso, en principio ligeramente, luego con más rapidez. A los 90 años, el cerebro puede haber perdido 10% de su peso. Esta pérdida de peso se ha atribuido a la pérdida de neuronas (células nerviosas) en la corteza cerebral, la parte del cerebro que realiza la mayoría de las tareas cognitivas.
Los cambios en el cerebro varían considerablemente de una persona a otra.
Junto con la pérdida de materia cerebral pueden venir una disminución gradual de las respuestas, que comienza en la edad adulta intermedia. Muchos adultos de más de 70 años ya no muestran el reflejo rotuliano; a los 90, todos sus reflejos se han perdido.
No todos los cambios cerebrales son nocivos; algunos mejoran el funcionamiento cerebral. Entre la edad adulta intermedia y al vejez temprana aparecen dendritas adicionales.
Recientemente algunos investigadores han descubierto que los cerebros mas ancianos pueden producir más células nerviosas, algo que se había considerado imposible. Estos descubrimientos mantienen la esperanza de los científicos pueden eventualmente encontrar maneras de utilizar el propio potencial restaurador del cerebro para curar trastornos cerebrales como la enfermedad de Alzheimer.



Funcionamiento sensorial y psicomotor

Aunque algunas personas ancianas experimentan declinación aguda en el funcionamiento sensorial y psicomotor, otras no experimentan casi ningún cambio en la vida diaria. Entre los “viejos de edad avanzada”, los trastornos tienden a ser más severos y les impiden cada vez más sus actividades, la vida social y la independencia.

Vista
Con la ayuda de gafas o lentes de contacto, muchos ancianos pueden ver bastante bien. Sin embargo, la visión de muchos de ellos es 20/70 y tienen dificultad para percibir la profundidad o el color, o realizar actividades como leer, coser, ir de compras o cocinar. La pérdida en la sensibilidad visual de los contrastes puede dificultar la lectura de letra muy pequeña o muy clara.
Más de la mitad de las personas mayores de 65 años desarrollan cataratas(nubes o áreas opacas en el cristalino, lo cual origina visión borrosa).

Oído
Casi 1 de cada 3 personas con edades entre 65 y 74 años, y cerca de al mitad de quienes tienen 85 años o más experimentan pérdidas auditivas que interfieren su vida diaria. La pérdida de audición puede contribuir a la percepción de que las personas mayores son distraídas e irritables.

Gusto y olfato
Con frecuencia el gusto depende del olfato. La pérdida de estos dos sentidos puede ser consecuencia normal del envejecimiento. La sensibilidad a sabores agrios, salado y amargo puede estar más afectada que la sensibilidad a lo dulce. En las mujeres, parece que los sentidos del gusto y el olfato se deterioran menos que en los hombres.

Fortaleza, resistencia, equilibrio y tiempo de reacción
Aunque los ancianos pueden realizar con más lentitud la mayoría de las actividades que ejecutan las personas jóvenes, tienen menos fortaleza de la que tuvieron y están limitados en actividades que requieren resistencia o capacidad para transportar cargas pesadas. Los adultos pierden casi 10 a 20% de fortaleza a los 70 años. A los 70 u 80 años algunas personas tienen sólo la mitad de fortaleza que tenía a los 30.
Sin embargo, tales pérdidas pueden ser reversibles. En estudios controlados con personas de 60 a 90 años, los programas de entrenamiento durante 8 semanas o dos años incrementa al fortaleza, etc.
En el tiempo de respuesta, relacionado generalmente con los cambios neurológicos, también pueden mejorar con el entrenamiento. Las personas ancianas que se dedicaron a juegos de vídeos durante 11 semanas, empleando “palancas de mando” y “botones disparadores”, mostraron tiempos de reacción más rápida que un grupo de control sedentario después del entrenamiento.
Dado que hoy muchas personas jóvenes se dedican a juegos de computadora de respuesta rápida, quizá no haya deterioro progresivo de las habilidades motrices cuando envejezca esta generación adulta joven.

Funcionamiento sexual

El factor más importante en el mantenimiento y el funcionamiento sexual en la vida adulta es mantener una actividad sexual coherente durante la vida. En general, un hombre saludable sexualmente activo puede continuar alguna forma de expresión sexual activa a los 70 u 80 años. Las mujeres están dotadas fisiológicamente para mantener actividad sexual mientras vivan.
Normalmente los hombres tardan más en lograr la erección y eyacular, pueden necesitar más estimulación manual y deben experimentar mayores intervalos entre las erecciones. La vagina es menos flexible, y puede necesitar lubricación artificial.
Sin embargo, la mayoría de hombres y mujeres pueden disfrutar la expresión sexual. La actividad sexual es más importante para los hombres que para las mujeres ; 35% de los hombres y 13% de las mujeres de 75 años o más la consideraban importante para su calidad de vida.
La expresión puede ser más satisfactoria para las personas ancianas, si jóvenes y ancianos reconocen que es normal y saludable.


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